domingo, 19 de septiembre de 2010

Un zoo en invierno



Suele ser recurrente acudir a las propias vivencias para rellenar páginas que las mezclan con otros toques de ficción para dar a luz un conjunto verdaderamente especial. Pero para que el resultado sea igualmente especial para el autor como para el lector no hay que dejar de lado la calidad en la composición de la trama, ni en este caso el dibujo, ni la profundidad de los personajes. Poner esto es duda en el caso de Jiro Taniguchi es poco menos que un sacrilegio. Así el resultado de este amenos paréntesis autobiográfico es evocador y fascinante. Y entra con ligereza, parece que va a ser una obra sin pena ni gloria, pero a medida que avanza involucra e incrementa el deseo por conocer por dónde van a ir los tiros. El dibujo es un blanco y negro bastante realista en los fondos, con unos personajes cuyos trazos evocan una complicidad inmediata, algo directamente proporcional a la expresividad de los rostros y la perfecta comunión con los diálogos. Tras un primer capítulo que puede ser un pequeño prólogo auto concluso, se inicia el giro radical en la vida del muchacho protagonista. De trabajar en Kioto en un lugar cuyo futuro lastra las expectativas del chico, pasa a engrosar las filas del estudio creativo de un maestro del manga en Tokio. Allí conoceremos el método de trabajo de un profesional de éxito, el estrés cuando el tiempo se echa encima, las horas ininterrumpidas sin descanso, noches en vela, las presiones de la editora, los deseos por sacar cabeza en el mundillo y cuando acaba todo, el descanso del guerrero. Conoceremos los excesos de los artistas, sus momentos de ocio y cómo es tan difícil dar el primer paso. Es, en definitiva, una obra tan interesante como amena, cercana y que transmite infinidad de sentimientos en cada mirada dibujada, está contada con la pausa necesaria para ser degustada como es debido y se hace tan breve como intenso es su recuerdo. Además tiene el plus de que puede ser como un documental gráfico de una modo de vida duro pero que a la vez llena de satisfacción y es que trabajar en lo que a uno le gusta no tiene precio.

jueves, 28 de enero de 2010

Barrio lejano


Barrio Lejano nos cuenta una historia intimista que sólo puede narrar Jiro Taniguchi. Con su dibujo en blanco y negro, poco recargado pero con un toque bastante realista tanto en expresiones corporales como en escenarios, logra trasmitir la personalidad de unos personajes que son un claro ejemplo de la vida cotidiana de un momento preciso de la historia de Japón. Si el autor es todo un referente en el mundo de la novela gráfica, esta obra en cuestión lo es de su currículum y es que logra trasmitir de una manera natural, a través de un hecho asombroso y hasta infantil, toda la profundidad de una persona, sus anhelos olvidados y sus sentimientos latentes. Así, tras haber bebido más de la cuenta y en plena resaca, un hombre maduro de cuarenta y ocho años se equivoca de tren cuando regresa a casa tras un viaje de negocios. A pesar de darse cuenta del error cometido se deja llevar por el viento y llega hasta el barrio en el que creció. Al pasear por esas calles se da cuenta del tiempo que ha pasado y lo cambiado que está todo, le cuesta reconocer aquellos rincones por los que anduvo. El momento cumbre aparece cuando llega a su vieja casa, una casa que ya no le pertenece y le es completamente ajena. Es triste no tener un hogar al que regresar, comenta melancólico. Sus pasos lo llevan a un templo ancestral y de ahí al cementerio donde reposan los restos de su madre fallecida, casualmente, a la misma edad que tiene él en ese momento. Entonces es cuando sucede el extraño suceso que lo lleva a la época en la que tenía catorce años, pero eso sí, con la mentalidad de un hombre de cuarenta y ocho, ver para creer. Desde ese momento se inicia la verdadera historia, una búsqueda de respuestas que siempre han quedado ocultas y que, una vez recuperado de la impresión del súbito cambio, se decide a despejar. Este viaje particular produce en el lector un viaje interior que lo conduce con nostalgia a su más tierna infancia. Cada capítulo enriquece la obra, es como una bola de nieve que poco a poco se va haciendo más grande y que llega el punto en que es imposible de frenar. Así se van despertando los sentimientos, entre momentos curiosos, otros emotivos, dramáticos; y entre silencios que son tan explícitos como un torrente de palabras. El protagonista caerá en la cuenta de que ha llegado a una época en la que su país se estaba recuperando de los efectos de la guerra y justo en el momento en el que ocurriría un dramático acontecimiento en el seno de su familia, algo que marcaría el futuro de la misma y que a su vez abriría los ojos del protagonista al descubrir lo que era su vida presente. Pero si hay un mensaje que se desprende de estas páginas, es el de buscar la verdadera felicidad, el de conseguir estar contento consigo mismo y poder decir al final de tus días que has aprovechado cada segundo vital como si fuera el último. El desenlace es también sorpresivo y sin duda deja un sabor de nostalgia y melancolía difícil de explicar. Son más de trescientas páginas que recopilan los que en un principio fueron dos tomos y en las que se disfruta plenamente tanto de sus diálogos como de los pensamientos internos del protagonista, que se mezclan con perfecta armonía junto a un dibujo muy expresivo y que son puras estampas del pasado, recuerdos hechos dibujos y que humedecen los ojos con el deseo imposible de revertir el camino.

lunes, 31 de agosto de 2009

Video girl Len


Se trata de una especie de epílogo que nos regala Masakazu Katsura en el que nos muestra otro muchacho con problemas amorosos que encuentra su video girl particular que le ayudará a superar traumas de la infancia que le impiden enamorarse. Son aventuras como las ya relatadas en el grueso de la saga, con continuas idas y venidas entre jovenes que parecen ajenos al mundo real en el momento en que su corazón es traspasado por las flechas de Cupido. Tiene su encanto por darnos a conocer un poco como ha acabado Yota Moteuchi tras su odisea particular que tanto tiempo nos robó. Sigue la lectura agradable y al ser mucho más corta tampoco se hace demasiado pesada su lectura a pesar de ser un poco más de lo mismo, aunque con otros rostros. La verdad es que es difícil abandonar a los personajes de la anterior entrega y ver a estos otros y sus problemas. Eso es un hámdicap bastante notable que no quita para que la historia se disfrute también en buena medida, porque al fin y al cabo cuesta despegarse definitivamente del mundo de Video Girl. En definitiva, es como un colofón con mucha menos tensión pero agradable y simpático com no podía ser de otra forma.

domingo, 2 de agosto de 2009

Video girl Ai


Ai no es una chica convencional, eso nos lo explica bien Masakazu Katsura a lo largo y ancho de los trece tomos que encontramos bajo el título de Video Girl Ai. Esta historia es tan fantástica como lo es el interior de la mente de un adolescente, un mundo paralelo al real que cada uno de nosotros tenemos y que no nos abandona nunca del todo. El tema principal es el amor y la amistad, unos sentimientos difíciles de disimular y que bien aderezados pueden dar lugar a una historia amena, divertida, intensa, entrañable y, por qué no decirlo, encantadoramente empalagosa. Un chico tímido y enamoradizo, Yota Moliga, encuentra un extraño consuelo a su mal de amores. Un día alquila una cinta de vídeo y de la pantalla sale una jovencita que se ofrece a que su vida sea algo más llevadera. En fin, que lo que se inicia de una manera tan simpática se convertirá en una odisea de sentimientos capaz de atrapar al lector en sus idas y venidas, por su entrañable ingenuidad y la naturalidad con la que actúan los personajes. Vamos que es como asistir al mítico instituto de Grease pero con alumnos adolescentes y no de más de treinta y cinco años. A pesar de ser una historia netamente amorosa, cual culebrón japonés, no hay que olvidar escenas impresionantes de una épica arrebatadora que podrían ser metáforas de la vida misma, en las que el joven lucha hasta la muerte por su defender el amor verdadero. Es digno de mención, a su vez, la particular visión del paraíso, un lugar que en vez de ser místico es lo más parecido a una empresa, con su jefe, encargado y peones, toda una comparación que tiene mucha miga. En fin, que tenemos un regalo en forma de trece tomos donde podemos degustar un manga de excelente factura, emotivo, con unos personajes muy bien creados y desarrollados y un dibujo de una expresividad extrema que deja en la retina del lector momentos inolvidables. Por otro lado tenemos también la certeza de la maestría del autor al dibujar la anatomía femenina, da igual el plano, sus dibujos son perfectos y provocativos. En definitiva, una historia bien relatada que por momentos nos desesperará por la extrema bondad de los protagonistas que tienen un galimatías en su cerebro de órdago. Ahí queda para el recuerdo ese Yota Moliga, Ai Amano y ese mítico vídeo noventero que demuestra ser un aparato que con el paso de los años ya empieza a tener ese encanto ancestral de los aparatos que han acabado en desuso. De momento no es el gramófono, pero con trabajos como el de Video Girl puede colocarse a su nivel, tal vez una década de éstas.

miércoles, 15 de julio de 2009

Ashen victor


Característico y deprimente mundo es el que nos presenta Yukito Kishiro, con un dibujo espectacular y muy definido en el que se suprime el realismo por unas viñetas que intentan impactar a la primera visión. Es como una historia que surge a raíz de la saga de Alita, que se centra en el mundo del Motorball, un deporte violento que sacia los deseos de una decrépita sociedad. Todos aparecen aquí como simples marionetas que vagan a la deriva por un mundo que simplemente les permite existir, un lugar en el que no hay esperanza y las reglas están marcadas desde arriba. En este contexto conocemos a un tipo venido a menos, Snev. Por algún hecho que desconoce es incapaz de vencer ninguna carrera cuando ya saborea las mieles del triunfo. En realidad no es un personaje que transmita muchas ansias de victoria, simplemente está porque le ha tocado existir, pero lo que le preocupa es ese momento en el que la mente se le queda en blanco. El autor te va suministrando la información progresivamente, desenredando la maraña que esta montada alrededor de este deporte tan curioso, donde los protagonistas no son más que simples cobayas en los que se desarrollan fármacos de discutible legalidad y que ponen en riesgo la salud. Cada vez se percibe más ese entorno de cerebros enfermos, miembros mecánicos, prostitutas, intermediarios, gentuza sin escrúpulos y cuando transcurren unas pocas páginas ya te encuentras naufragando en ese océano contaminado que no es más que una visión decadente de la humanidad. No es un cómic largo, de hecho se lee en un suspiro y será agradable transportarte a un deporte negocio, como el que se practica en la actualidad.

lunes, 13 de julio de 2009

La espinaca de Yukiko


Las historias de amor pueden ser redundantes y monótonas, o tal vez originales y con un encanto especial. Esta obra de Frédéric Boilet la podemos incluir dentro del segundo apartado. Con un dibujo basado en una especie de bocetos realistas, como si estuvieran directamente sacados de fotografías nos va mostrando una especie de autobiografía que nos relata una relación pasajera, pero llena de intensidad. El relato está contado por un dibujante de cómic francés que reside en Tokio, una interesante coincidencia, pero la protagonista absoluta es una chica que conoce y que desde ese preciso momento acapara todos sus sentidos. Se convierte en su musa, su modelo perfecta para un nuevo cómic. La química entre los dos se percibe desde el inicio y una atracción fuera de lo común les lleva a entablar una relación en contra reloj. Desde el principio su amor tiene fecha de caducidad y deciden aprovechar cada momento y el dibujante se fija en cada pequeño detalle de su modelo y amor fugaz. Cada defecto de su físico la hace especial y con sutiles juegos de palabras entre los idiomas japonés y francés vemos como esas anécdotas dan pie para el título del cómic. Sabe trasmitir perfectamente la ilusión del inicio de una relación, ese momento álgido que el tiempo todavía no ha tenido tiempo de matar. Los sueños y la imaginación se funden en los dibujos mientras los días alegres acaban tristemente ya que se acerca el momento decisivo en el que se ha de tomar una decisión. Seguir con el idilio o empezar de cero, es una decisión que no corresponde tomar a nuestro amigo que se encuentra a merced de la sirena que lo ha hipnotizado con su canto. Si original es el inicio y el transcurso de la obra, no lo es menos es desenlace, muy optimista, sin tragedia ni drama. La vida continúa con sus sorpresas agradables que hay que saber disfrutar, como este cómic agradable, ligero, de pocas palabras, muy íntimo y recomendable.

domingo, 12 de julio de 2009

La tragedia de P


Rumiko Takahashi recopila una serie de relatos datados entre 1987 y 1993 para mostrarnos, de una manera desenfadada y acertada, ciertos aspectos de las personas y de la sociedad en la que se mueven. Están ambientados en Japón, pero se trata de sentimientos universales y todos nos podemos ver representados en los protagonistas que viven y sufren las aventuras que nos regala Rumiko Takahashi. Los giros imprevistos que tan comúnmente encontramos en nuestra vida cotidiana toman vida en las expresivas viñetas del cómic. Los protagonistas se ven atormentados por alguna situación que por hache o por be da un cambio inesperado y abre un abanico de posibilidades. La lectura se hace ágil y amena, realmente disfrutas con las situaciones, cargadas de altas dosis de humor, algo que nunca viene mal si encaja en el relato. Así tenemos la simpática historia de un pingüino en un lugar donde no le quieren, un salón de banquetes venido a menos, una mujer llena de sentimientos contradictorios que ve como usan su casa como basurero, un misterioso hallazgo en unas macetas que nos permite conocer a una misteriosa mujer, el estrafalaria aventura de una nonagenaria que está al borde de la muerte y recuerda una vieja, y dramática, historia de amor y la presencia de un molesto espíritu en el momento que una suegra y su nuera intentan convivir. Son lecturas que suponen un soplo de aire fresco, distendidas y que aseguran pasar un buen rato y que nos hacen mirarnos al espejo. Nosotros podemos ser esos dibujos que cobran vida de una manera tan sencilla y a la vez efectiva. Al final ni todo es tan cómico ni la realidad es tan mala, simplemente es como es y parece que para eso no hay remedio.

jueves, 9 de julio de 2009

Los hijos de Octubre


Recopilando vivencias personales, Nikolai Maslov, nos presenta un retrato de la Rusia profunda, de su Siberia natal. Son parajes que parecen detenidos en el tiempo, pero como aparece en el primer relato, se ve como las casas están semienterradas en la nieve y derruidas, sin rastro de la vida que tuvieron en su día. La acción brilla por su ausencia, apenas hay tensión narrativa y lo que vemos es un interesante documental visual con pocas palabras, aunque lleno de metáforas y bastante profundo y clarificador de la realidad del país más extenso de Europa. Varios son los puntos comunes, el amor a la Tierra y los ecos de un pasado glorioso nacido de la revolución. Es como una línea ascendente a través de las décadas hasta que llega el momento del declive con la posterior desmembración de la Unión Soviética. En cada historia veremos detalles de la personalidad de sus gentes, esa curiosa visión de la vida acompañada por la ceguera causada por el vodka, tan presente en la vida cotidiana que se convierte en un carcelero infranqueable. El dibujo es en blanco y negro, bastante realista y agradable de ver. Es una delicia contemplar esos amplios paisajes interminables de los bosques de Siberia, las casas dispersas y el alargado manto blanco de la nieve pura y monótona de un invierto eterno. Encontraremos situaciones simpáticas, otras más impactantes, pinceladas de la guerra en Afganistán y regresos a casa. En todo momento nuestra visión quedará salpicada con esos toques de Rusia, con sus gentes introvertidas, orgullosas y trabajadoras, la atmósfera bucólica de las ciudades comunistas y la naturaleza fría y arrolladora. En definitiva, encontramos unas historias interesantes que te trasportan a un lugar no tan lejano, pero con una idiosincrasia diferente y encantadora. Viajar a Rusia, a cada rincón de su basta extensión, es un verdadero placer aunque sea a través de un cómic de dibujo frío y embaucador que te atrapa sin remedio y casi sin palabras.

miércoles, 8 de julio de 2009

El almanaque de mi padre


He aquí una joya de estantería, una de esas historias sencillas y a la vez profundas que nos muestran la esencia de una familia enfrentada a los acontecimientos que la rodean. Muy bien relatado como los hechos afectan a un niño o a su padre, cada uno se toma las cosas de una manera, eso es evidente, y aquí se plasma de forma concisa y fiel. Es un lujo comprobar el dibujo sencillo y efectivo de Jiro Taniguchi, que sin mucho artificio es capaz de trasmitir una atmósfera entrañable, como si el que recordara su vida fuera el lector y como si la pequeña ciudad japonesa donde transcurre la acción fueran nuestros recuerdos más tiernos. Es de destacar la creación de los personajes, tanto a nivel narrativo como artístico, pues los rostros van atravesando el tiempo en perfecta harmonía con la realidad, es como ver fotografías a través de los años. Como resumen podemos citar una frase mítica, en un momento dado se hace referencia a que puede haber algún hijo que no quiera a sus padres, pero no hay ningún padre que no quiera a sus hijos. El caso es que vemos como un personaje acude, después de mucho tiempo, a su tierra natal para acudir al funeral de su padre. Absorbido por el trabajo siempre se escudaba en él para no volver allí, aparte de no conservar un buen recuerdo de su infancia ni de su padre, al que realmente no conocía ya que, testarudo, se negó a ello. Estamos ante un tipo egoísta, uno de esos que cuando las cosas no van como deberían y se tuercen parece que sea el único que lo pasa mal. Normalmente eso se pasa con la adolescencia, pero la distancia y su inmersión en el mundo laboral le hicieron que esa situación de desagradecimiento se alargara y que diera un giro cuando ya no tenía remedio. La verdad es que nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes y cuando llega al funeral se encuentra con los seres queridos que había dejado atrás y entre conversaciones irá conociendo realmente como era su padre y todo lo que no quiso ver. La metamorfosis espiritual que se forjará en su interior será inevitable al comprobar como todo el mundo apreciaba a su progenitor, rememorará su pasado y se dará cuenta de que si en vez de haber dramatizado tanto se hubiera dedicado a saborear cada momento, ahora su corazón estaría más pleno y tendría otras prioridades. Es una historia universal, el niño se hace hombre y llega un momento en que se enfrenta solo al mundo, pero no por ello debe renunciar a sus orígenes. Es una obra llena de sentimiento y emocionante, no por su acción desmedida, sino por todo lo que desprende y lo que significa. Ver esas fotografías dibujadas, en las que se muestran recortes de la vida, son recuerdos de la vida misma, son un trozo de nosotros, de los viejos tiempos, de un lugar entrañable que habita en nuestros corazones y que periódicamente regresa con melancolía a nuestros pensamientos. Es una historia imprescindible.

martes, 16 de junio de 2009

Persépolis


Recopilados en un tomo, los cuatro volúmenes que componen Persépolis, narran la historia reciente de un país del que tenemos una idea un tanto confusa en occidente, se trata de Irán. Para recorrer este sugerente viaje la creadora, Marjane Satrapi, decide mostrarnos todos esos acontecimientos a través de una autobiografía, realizada en un dibujo tan simple como eficaz, perfecto para lo que nos quiere trasmitir. Desde el inicio nos choca esa cultura tan distinta, pero pronto nos daremos cuenta de que en realidad la gente no es tan distinta a nosotros, cuanto más profundizas en la lectura, más similitudes se encuentran entre ese país de historia milenaria y la vieja Europa. En cualquier caso queda claro que la diferencia estriba en los diferentes gobiernos y los intereses internacionales en una zona tan rica en petróleo. Así encontramos golpes de estado financiados por los norteamericanos, la interminable y lamentable guerra con el vecino Irak y más tarde una postura neutra cuando sus antiguos enemigos invadieron Kuwait. En fin que es una zona que desde siempre ha estado en continuo conflicto y a favor de la escritora está el entregarnos una narración muy amena y explicativa, con puntos de tensión y que te hacen reflexionar, mezclados con otros más triviales, lógicos en la vida de una niña primero y una joven después. Pero desde su nacimiento en una familia acomodada y de ideas progresistas, siempre ha tenido ese toque de rebeldía que la hace una protagonista absoluta de la historia, haciendo que el lector se meta en sus pequeñas luchas diarias, cada una, una reivindicación. Tal vez a mitad de obra la cosa decae un poco coincidiendo con su viaje a Viena, en la que la cosa se centra en las andanzas de una adolescente lejos de su casa, algo que es hasta cierto punto predecible. Pero al regresar a Irán, el interés vuelve a despegar, con una Marjane que va madurando en compañía de sus padres y abuela. Debido a la manipulación de la televisión tenemos una visión codificada de los países del Oriente medio, y lo que está claro es que integristas islámicos hay y con mucho poder, pero gracias a esta novela gráfica tenemos la oportunidad de encontrar otro punto de vista, una historia contada por una persona que vivió en sus carnes todos los turbulentos tiempos de un país que tiene una deuda pendiente con la libertad de expresión.

martes, 23 de diciembre de 2008

Crisis de identidad

Tres tomos componen esta apasionante historia compuesta por Brad Meltzer y dibujada de una manera fantástica por Rags Morales. Sin perder la esencia de los cómics de superhéroes en los que encontramos la eterna lucha entre el bien y el mal, tenemos detalles que transforman la obra en un cúmulo de sentimientos encontrados capaces de plantearnos el porqué de las cosas. Si el fin justifica los medios es un importante dilema del que, ni los llamados a defender la justicia, son capaces de aclarar. Son muchos los personajes que van apareciendo en el cómic, cada uno se va posicionando y actuando en consecuencia, pero la duda recorre a cada individuo, es más importante lo que calla que aquello por lo que lucha. Si la sinceridad es imprescindible para aplicar la justicia, poco son los que se pueden calificar como jueces. Siempre es fácil alegar que los superhéroes son seres invulnerables capaces de cualquier cosa. A medida que avanza la historia podemos comprobar que también ellos tienen puntos débiles y no siempre están conformes con sus actos realizados en el pasado. Parece que en este relato los superhéroes se empapan de sensaciones puramente humanas que los hacen más cercanos y nos muestran así una personalidad mucho más marcada que los diferencia. En cuanto a la acción todo lo que se pueden decir son elogios y no solo al guión puro y duro, sino a la manera de transmitirlo a través de los acontecimientos. No hace falta adentrarse mucho en la lectura para sentir esa adicción que te lleva a devorar sin remedio viñeta tras viñeta. El autor se encarga de ocultarnos deliberadamente los datos precisos, aumentar la tensión hasta cotas insospechadas y acto seguido dejarnos con la miel en los labios. Nos va dando diversos puntos de vista, sin perder nunca la perspectiva y va dotando la trama con una atmósfera especial, similar a la del cine policial de toda la vida. Para ello el dibujo es una parte primordial. No solo da vida acertadamente a cada personaje, sino que les inyecta una expresividad muy interesante así como unos movimientos que los hacen atravesar las hojas para meterse en tu cabeza. Nadando en la incertidumbre, el lector no podrá discernir, por momentos, cuando le están danto una solución o si no es más que una artimaña para desviar la atención. Se puede palpar lo que verdaderamente puede afectar en lo más hondo a un superhéroe, el miedo. No tienen miedo en arriesgar su vida, lo tienen por lo que les pueda pasar a sus familiares y amigos, de ahí que siempre sean celosos con todo lo relacionado con su identidad. Otro punto importante es si se deben o no utilizar ciertas técnicas moralmente mal vistas para que el equilibrio se mantenga y perdure en el tiempo. Para juzgar esto es mejor leer y después sacar cada uno sus propias conclusiones. El colofón de toda la trama es muy ingenioso e inesperado, dando un giro tremendo en las ideas preconcebidas. Una buena historia con un buen final el lo ideal y si además te sorprende y te deja impactado se convierte en una obra a tener muy en cuenta. Lo que esta claro es que si las cosas se hacen bien, el fruto del trabajo siempre será bien recibido por los lectores y como muestra están estos tres tomos imprescindibles, a mi modo de ver, en el mundo del cómic.

300


La inspiración que proporciona una epopeya heroica tan legendaria como la batalla de las Termópilas es capaz de atravesar el tiempo para servir de guía a artistas de todo tipo. Uno de ellos es nada más y nada menos que Frank Miller, todo un referente en el mundo de la novela gráfica. Así nace 300, que narra el enfrentamiento entre Esparta y Persia en el desfiladero de las Termópilas. En un principio se publicó en cinco entregas allá por el año 1998 en Estados Unidos. Posteriormente apareció un tomo de tapa dura acoplando las dobles páginas en una sola en forma apaisada, éste es el que ha llegado a mis manos. Frank Miller se encarga tanto del guión como del dibujo, dejando el coloreado para Lynn Varley. La trama no inventa nada nuevo, tal vez alguna que otra licencia histórica y un más que acentuado carácter prepotente de los orgullosos espartanos. Aprovecha para el guión alguna que otra cita histórica que ha llegado hasta nuestros tiempos, lo que engrandece un poco más al mismo, ya de por si bastante bueno. El relato está contado por una especie de guerrero cuentacuentos que ameniza las veladas de los duros hombres del Peloponeso. La historia te atrapa a primera vista con un ritmo que delata una tensión contenida, con un aliento de tragedia que se está forjando y que la personalidad de esos hombres hará inevitable. Muy bien construido esta, en ese sentido, el rey Leónidas, mostrando tanto la prepotencia de una polis singular, como la tensa espera de un sacrificio anunciado. La historia pone los pelos de punta, tan solo imaginar que algo así sucediera en realidad ya es capaz de estremecer al más hombretón. En cualquier caso, ese desprecio por la muerte parece más una motivación extra que pretende eliminar el temor, que una sensación real en un ser humano. De todos modos es admirable el espíritu de un pueblo con una personalidad tan aplastante, sobre todo de un líder como Leónidas, capaz de desafiar la tradición ancestral en un momento decisivo en la historia de la humanidad. No se si ahora el mundo sería mejor o peor, pero es seguro que de no haber sido por los trescientos espartanos no sería como lo conocemos en la actualidad. El relato esta repleto de frases lapidarias que acompañan momentos épicos muy bien representados, el seguimiento de los acontecimientos es fluido, cuando te das cuenta ya te encuentras en el desenlace y te tocas la cabeza a ver si llevas el casco puesto, preparado para recibir la embestida persa. Si la trama es emocionante, aunque predecible, ya que de todos es conocido el resultado final, el aspecto visual es realmente impactante, con un diseño espectacular y un color que desprende un olor a tragedia por los cuatro costados. Los personajes están dibujados con un estilo que recuerda mucho a los grabados de las antiguas cerámicas griegas, dejando de lado el realismo. Son increíbles los dibujos que presentan al niño Leónidas enfrentándose al lobo en invierno, antes de regresar a Esparta como rey y como no, el desenlace cuando aparece la visión desde los ojos del rey, a través de su casco. Por último, comentar que el dibujo que muestra a Leónidas lleno de flechas, salpicando de sangre en un último y desesperado intento de acabar con el rey persa Jerjes, es increíble y define a la perfección la carga emotiva de los acontecimientos. Aunque no es una lección de historia fiel, tampoco presenta nada descabelladamente opuesto a la realidad y no está mal para introducirse en el mundo apasionante de la historia de la humanidad.

Justicia


Esta serie de doce capítulos llamada Justicia es una obra netamente visual, apoyada sobre un guión genuinamente clásico, que corre a cargo de Jim Crueger. El dibujo es simplemente magistral, su responsable principal es Doug Braithwaite. No obstante hay una sombra alargada que cubre el acabado final, tanto del dibujo como del guión, se trata del excelente trabajo de Alex Ross. Aparentemente parece un todos contra todos, con todos los personajes imaginables de la historia del universo DC, pero todo se puede simplificar al eterno enfrentamiento del bien contra el mal, o mejor dicho al contrario. Al avanzar la trama en primera persona encontramos muchas reflexiones internas de los principales personajes, lo que se convierte pura filosofía. Esta claro que encontramos muchos personajes, lo cual puede enredar las cosas de una manera inevitable, pero esto se contrarresta con un ritmo pausado mediante el cual encontramos el tiempo suficiente para reflexionar sobre lo que va ocurriendo e indagar lo que se nos esconde de forma premeditada para aumentar la intensidad. Mientras tanto, para mayor satisfacción, podemos disfrutar de un dibujo de primer nivel, ya quisiera yo sacar fotografías tan realistas como algunos esbozos. Pero a pesar de ese realismo, sobre todo en rostros y expresiones que traspasan el papel, nos topamos de bruces con un diseño perfecto, que además contiene un sabor añejo, como esas antiguas películas de ciencia ficción. Como es normal encontramos situaciones más acertadas que otras, pero en una visión general nos quedamos con una historia muy interesante, que te atrapa desde las primeras viñetas con una incertidumbre latente en cada comentario. Si el eje principal es el clásico bien y el mal, tenemos una secuela dentro de los malvados, ya que se puede diferenciar entre el daño que puede causar un hombre y el de una máquina cuyo objetivo es la erradicación de toda vida. Así, si como de un cáncer se tratara, los malvados intentarán poco a poco destruir a los encargados de mantener la ley y el orden. Mientras tanto, como si fueran políticos, intentarán convencer al pueblo para que siga su doctrina, prometiendo un mundo sin problemas e idílico. El hombre es débil y vemos como cada vez son más los que serán atrapados por esa falsa promesa de bienestar. Una vez definidos los dos contrincantes generales, nos preparamos para el enfrentamiento, lleno de épica y de propaganda de la moralidad. Nunca esta de más recordar de vez en cuando ciertos valores de ética que garantizan la buena convivencia, a pesar de que en muchas ocasiones los tenemos más que olvidados. Tal vez en algún momento sea algo empalagosa tanta bondad, pero es el contraste perfecto al apocalipsis terrible que aparece en un extraño sueño que sufren los enemigos públicos número uno. Choca la magnitud de la tragedia que se ve venir con el número de bajas que causa al final, pero para tragedias ya tenemos las griegas y el telediario. En conclusión, os recomiendo leer y ver, la obra merece la pena, luego que cada uno saque su propia conclusión.

Superman: Rojo

Superman Rojo narra una historia alternativa del hombre de acero. Después de verlo en la ciudad de Gotham y en plena edad Media, ahora nos encontramos con una interesante aventura de Mark Millar, presentando a un Superman, que llega a una humilde granja de Ucrania en los años treinta, por lo tanto se criará bajo los ideales comunistas. Así, en su característico traje, en vez de llevar una “S” en el pecho llevará nada más y nada menos que la hoz y el martillo. El guión esta muy bien construido a base de un argumento con cierta carga política, centrado en la guerra fría. Está dividido en tres partes que representan la trayectoria del nuevo líder comunista. De todos modos se nota que está contada la realidad soviética desde fuera, desde un punto de vista muy norteamericano. Los principales personajes están perfectamente creados, sobre todo en su aspecto psíquico. El autor intentará meter los personajes más característicos de la historia clásica, por lo que alguno pasará más bien de refilón, con apariciones puntuales. El peso de la obra lo lleva el enfrentamiento entre Luthor y Superman, con un buen resultado ya que esta es una de las veces que mejor veo la figura del antagonista por excelencia del superhéroe. El dibujo corre a cargo de Dave Johnson, recreando con eficacia la aureola añeja de la vieja Unión Soviética y dotando a los personajes de gran personalidad, añadiendo un buen diseño en las viñetas así como espectaculares dibujos en páginas completas.

Superman será el elemento que desnivele la balanza a favor de una de las dos superpotencias mundiales, esta vez le dan el poder a los soviéticos. Veremos al héroe acompañando a un Stalin, que en determinados momentos parece hasta buena persona. El caso es que mostrará al mundo una manera de vivir basada en los ideales comunistas, donde todo se reparte y la igualdad del hombre es innegociable. Con el tiempo accederá al poder absoluto viendo el fruto del trabajo de toda su vida. Tan solo los Estados Unidos vivirán en el caos del capitalismo. Todo cambiará cuando Lex Luthor alcanza la presidencia de Norteamérica. Toda su vida ha sido una eterna búsqueda de la receta para acabar con Superman y se prepara para asestar su golpe definitivo. Todo el cómic tiene un alto nivel, es de los que te atrapa por su amena lectura basada en una trama original e interesante, pero no será hasta el final cuando realmente explote toda la creatividad, dando una nueva vuelta de tuerca a los acontecimientos, cargándose de un plumazo el origen extraterrestre del protagonista, cambiándolo por un desenlace novedoso e ingenioso.

Realmente merece la pena leer esta curiosa adaptación de la historia de Superman , en la que vemos como el autor se permite la licencia de jugar con la historia, aparte de mostrar el comunismo como una utopía, aunque su líder sea el personaje más carismático de la cultura yanqui. Por otro lado tenemos una buena comparación del régimen soviético con un mundo cuadriculado dirigido por un ser todopoderoso que vigila desde lo alto, aunque en este caso sea para hacer el bien.

Sin city: Volumen 1


Sin city es la primera entrega de una serie de novelas gráficas que bajo ese mismo nombre, narran acontecimientos ocurridos en un ciudad imaginaria, Basin city. Me imagino que todos ya se habrán hecho a la idea de los motivos por los que será conocida por el nombre de la ciudad del pecado. Se trata de un lugar decadente, todo un infierno en la Tierra. Ese entorno es lo que en realidad ha forjado la personalidad de los personajes que irán apareciendo en la serie. Esta primera obra sin título en un principio, es una muestra más que suficiente para comprender por dónde nos vamos a mover. La idea es representar en viñetas toda una novela negra, con un ambiente oscuro y desconcertante creado hábilmente por un dibujo en blanco y negro que juega con las luces y las sombras para dotar de ese dramatismo tenso que desprende la historia. Otra baza que juega el dibujo es su estilo y diseño. Sin ser realista cien por cien, es muy descriptivo y encaja con los acontecimientos. Creo que si volara nuestra imaginación al leer una novela negra veríamos los trazos y las siluetas de esos dibujos tan personales. El diseño es también novedoso, la composición de las escenas es visualmente perfecta, siempre jugando con la oscuridad, mostrando detalles para comprender automáticamente cada situación. En cuanto a la narración, se trata de un relato en primera persona. La historia va avanzando a medida que el protagonista va creciendo. De hecho la personalidad del sujeto en cuestión, claro ejemplo de lo que sería la ley de causa-efecto, es lo que define el estilo y lo que te queda en conjunto a su conclusión. La ciudad engendra a los personajes y casi les escribe un destino, poco se puede hacer para modificar estos parámetros, si eres mala persona, serás muy malo, en cambio si eres un policía, político o clérigo serás aún peor. Vamos que en cuanto abres la tapa del cómic empieza a oler a sangre, vicio, corrupción y violencia. Un hecho a destacar es la total libertad con la que Frank Miller ha desarrollado los hechos, con una censura cero, nos ofrece un banquete de violencia explícita, sexo, mentes desequilibradas, desagradables momentos y ese toque peculiar de romanticismo que sale al exprimir todo lo anterior. Marv será el protagonista de este relato. No se puede hablar del chico de la película, es todo un antihéroe, un despojo de la sociedad. Pero aquí se demuestra que hasta las mentes más planas y los seres más bastos tienen sus ideas y sufren porque la suerte, por regla general, les ha dado la espalda. Precisamente esa mente atormentada, ese ser enfermo que no se ha tomado las pastillas a su hora, será quien nos guie y nos plantee una trama desconcertante al principio y desgarradora en su desarrollo. La muerte de una prostituta será lo que desencadenará los acontecimientos. Ese toque poético inicial con ese monstruo llamado Marv, saboreando el momento en que una mujer tan bella como Goldie está a su lado y puede paladear su perfume, se ve roto por un asesinato que nos llena de dudas. El grandullón se lo tomará bastante mal y decide involucrarnos a los lectores en ello. Así que nos metemos definitivamente en su cabeza y nadamos por sus asombrosos pensamientos que en más de un momento nos tirarán para atrás. La violencia es muy explícita, con instantes bastante desagradables y para nada comerciales. La verdad es que muchas veces los hechos son tremendos incluso sin la necesidad de que nos los enseñen, aquí esto no le vale al autor pues no se ahorrará detalles para ponernos los pelos de punta. Marv va en busca de un nombre y cuando lo tiene, desplegará toda su imaginación para sorprendernos con sus métodos de tortura, siempre en busca de una muerte lenta, una agonía indescriptible para saciar su sed de venganza. Así es la vida, así son las cosas en Sin City. Siempre nos hemos imaginado los trapos sucios de las personas que gobiernan, aquí tenemos una representación de las mil y una cosas que podemos pensar de ciertos políticos y de algún que otro siervo de Dios. Seguramente esta obra no gustará a mucha gente, la verdad es que no da muchos motivos para agradar con su argumento, pero de eso se trata, de mostrar sin tapujos un submundo latente y que para nada es ficticio. Tal vez no sea tal cual, pero lo que está claro es que hay mucha gente que por las noches no debe de dormir tranquila. Los momentos a tener en cuenta son varios, el primero sería la visita de Marv al cura para confesarse a su manera, gran escena sin duda, todo un acierto en su diseño y composición. Más banal, pero agradable, es la visita del protagonista a su anciana madre. Hasta las criaturas más tortuosas tienen a su madre para cuidarlos. Pero nuestro hombre sabe moverse muy bien en los lugares más inhóspitos de la ciudad del pecado y la acción dará un giro tremendo con la nueva aparición de su musa. Duda de sus sentidos, no sabe si es real o simplemente una jugarreta del subconsciente, tal vez necesite sus pastillas. El caso es que vuelve el romanticismo del principio, ahora mucho más intenso al sentir de nuevo esos viejos sentimientos. Marv se muestra más humano, a él también le tiemblan las rodillas e incluso es capaz de llorar. La aparición de un personaje que se alimenta de carne humana es uno de los momentos más duros y desagradables que vamos a encontrar, pero para asombro general, todavía queda una vuelta de tuerca más y su enfrentamiento con el justiciero Marv dará como resultado uno de los períodos más dramáticos y nauseabundos del mundo de las novelas gráficas. Sin embargo, para disfrutar verdaderamente de la historia hay que sentir ese feeling de la novela negra, ese ambiente especial, decadente y viciado por el que nos vamos a mover. Poco a poco la forma de contar los hechos a través de una mente tan atormentada nos hará comprobar como puede pensar un ser que vive al límite, un hombre discriminado y apartado tanto por su físico como por su manera de ser. Pero lo mejor de todo es el romanticismo casposo de este personaje y su inquebrantable fuerza de voluntad, dispuesto a dar su vida por una persona a la que casi no conoce. Muestra de ello tenemos las viñetas que más me han gustado, cuando se encuentra a solas consigo mismo bajo una lluvia torrencial, una lluvia que lejos de lavar su alma, le proporciona más motivos si cabe para continuar sus andanzas. Así nace un mito, un lugar que nos hará temblar y que es realmente el personaje principal. Su corazón palpita en cada callejón, con cada ciudadano y que nos hace sentirnos unos perdedores como Marv.

Tras este apasionante relato, surgido de la chistera de Frank Miller allá por el año 1991, fueron lloviendo otros títulos que agrandaron su legado, definiendo más este sombrío lugar a través de más seres problemáticos, a través de sus andanzas y de sus sinsabores. Inevitable fue su posterior paso a la gran pantalla con Robert Rodríguez dirigiendo a la sombra de Frank Miller. El resultado fue sorprendentemente bueno, muy fiel y con unos efectos especiales que acercaron el dibujo a la pantalla, fundiéndolos. El detalle más vistoso es la magnífica utilización del color, contrastando con el blanco y negro, no solo visual sino también argumental. Después de esta adaptación, el propio autor dio a posteriori un título a éste primer capítulo de la saga, “El duro adiós”. Dentro del film el protagonista de la primera parte, el Marv de carne y hueso fue Mickey Rourke y la verdad es que el parecido es asombroso. En definitiva tenemos una historia muy fuerte, sin concesiones y transgresora, lucha contra el orden establecido y carece de un personaje con el que te desees involucrar. La historia es violenta y dura, nada convencional, pero que es capaz de sumergirte en la lectura para aclarar ese mar de dudas con el que iniciamos el viaje.

Superman: Fin de siglo


Stuart Immonen se encarga de dar vida a este ameno relato de aventuras de Superman llamado Fin de siglo. Esta vez se ocupará tanto del dibujo como del guión. En el apartado artístico tenemos un trabajo marca de la casa, con un realismo muy personal, sobre todo cuando representa tiempos pretéritos, con unos tonos sepia que contrastan con el color más clásico del cómic cuando la escena ocurre en el presente. El guión es interesante, aunque tiene algunas fisuras al ser poco verosímil. Pero una vez puestos los parámetros de lo que es la historia, ésta se lee en un suspiro gracias a un buen ritmo narrativo, acompañado de continuos flash back que van resolviendo progresivamente las incógnitas del inicio. Lo que más choca es ver a un Lex Luthor extremadamente paternal y no tan odioso como en otras ocasiones, por otro lado encontramos a una Lois felizmente casada con Clark y a un Superman con todos sus principios intactos. La escena esta situada en Metrópolis, pero toda la trama viene de lejos, un siglo atrás, en aguas del Caribe se hunde un barco italiano y a partir de aquí empezaremos a conocer hechos insólitos. Iremos dando saltos desde la ciudad del Daily Planet hasta Nápoles, pasando por una ruta hacia Oriente a finales del siglo XIX. Se acaba un siglo y también se acaba el siguiente, lo que podemos llamar el presente de la historia. El mal estaba latente y despierta para poner en jaque a la humanidad, es el momento de que aparezca Superman e intente aclarar las cosas. Es justo destacar las bonitas escenas dibujadas por Stuart Immonen, en las que aparece una deliciosa nevada entrañable. Lo más interesante sin duda es el trazo diestro del dibujante, dotando a los personajes de mucha vida, sobre todo en las imágenes antiguas, en las que el apartado visual de la obra salta a la vista, valga la redundancia. La historia se centra en varios personajes, por un lado están los misteriosos personajes que buscaban la inmortalidad desde su Italia natal, por otro tenemos a Lex Luthor y a Superman cuyos caminos se juntan una vez más, aunque esta vez no son tan opuestos. El tema principal que encontramos es el de la vida eterna, una quimera que nos ha perseguido a lo largo de la historia y que de momento nadie ha conseguido, al menos que se conozca, también está la esencia del mal, todo un clásico, esta vez esta representado en uno de los personajes, el hijo de la condesa napolitana. Frente a estos dos sentimientos esta el del valor de la vida, todas las vidas, incluso las de los asesinos tienen el mismo valor, de ahí que Superman, siempre con buenas intenciones, salvara el pellejo de su adversario en una ocasión y lo volvería a hacer una y mil veces más. El final es bastante peliculero, con el enfrentamiento entre los dos seres más poderosos y un autobús de por medio, con esta escena se pone el colofón a esta aventura que si no es una obra maestra imprescindible, si que es un cómic agradable de leer y que mantiene la emoción por sus saltos de tiempo y lo antagónico de sus personajes. Merece la pena pasar un rato entretenido a costa del buen hacer de Stuart Immonen.

From hell


Lo primero que llama la atención al empezar la lectura es la manera tan perfecta en que se funde la historia de Alan Moore con el dibujo de Eddie Campbell. Es realmente el tipo de dibujo perfecto para acentuar los acontecimientos escalofriantes que vamos a descubrir. De una manera más que convincente, a base de un blanco y negro bastante funesto, vemos la atmósfera brumosa y espesa de Londres a finales del siglo XIX, a base de una documentación concienzuda viajamos a una época no muy lejana, pero tan bien construida que te involucras íntegramente en esas calles, acompañando a esas personas tan dispares y curiosas. Otra característica del dibujo es su expresividad, no es necesaria ninguna palabra en muchos casos para continuar la narración, simplemente basta con seguir las viñetas y los movimientos de los personajes. Si bien la historia es densa por todos los personajes que van apareciendo, esa vida de las imágenes dota a la obra de esa fluidez necesaria para equilibrar el resultado final. El guión por su parte es una pequeña obra de arte, va mostrando poco a poco los acontecimientos, haciendo hincapié en el fuero interno de los personajes, mostrando su actitud frente a determinadas circunstancias puntuales. Así los vamos conociendo y los vamos centrando dentro del rompecabezas que al principio encontramos. Un dato a tener en cuenta es la libertad con que ha afrontado la creación de la obra, sin dejarse llevar por caminos más comerciales o políticamente correctos, sinceramente es de agradecer. Puedes seguir la historia mirando cada dibujo, descubriendo que es imposible narrar estos hechos a través de otro tipo de dibujo. Esa perfecta armonía te atrapa sin remisión, a pesar de escenas bastante explícitas y desagradables, también necesarias para dotar a la novela gráfica de una personalidad única. Es palpable y visible también la excelente descripción de las distintas capas sociales de la capital británica, desde lo más alto hasta lo más humilde. Diferentes mentalidades para cada realidad, es un mundo dividido en el que es difícil progresar y escalar desde abajo, el que es pobre se pudrirá en la miseria y el poderoso, manejará la situación a su antojo, cerrará bocas y tapará ojos. Luego tenemos a los locos, pero éstos van por libre. En cuanto a los personajes en cuestión, tenemos una recreación perfecta del principal, del hombre a partir del cual se va creando todo el tinglado. Su cara, además de fiel al original, es impactante, vamos, como para verlo desde la camilla de un hospital cuando estás esperando para ser operado.

La historia se basa en el mito de Jack el destripador, un caso nada claro que ha servido de inspiración a infinidad de creadores que han dado su punto de vista, no siempre con acierto. Es curioso como esta dramática aventura londinense es llevada al mundo del cómic y de una manera tan seria y sobresaliente. El hijo de la reina Victoria de Inglaterra tiene un hijo con una tendera de un barrio humilde. Para encubrir ese hecho tan deshonroso tratará de eliminar a las personas que lo conocen, unas prostitutas que malviven en ese inframundo. El encargado de la misión será el médico real, un hombre relevante y para más INRI masón. Pero la personalidad del doctor hará que el asunto se desborde en una serie de macabros y espeluznantes capítulos dantescos para los cuales no hay justificación alguna. Aprovechando la trama descubriremos la ciudad de Londres de pies a cabeza, las calles, los edificios más significativos, la idiosincrasia de la gente y su historia. La posterior investigación proporcionará los momentos más sangrantes, cuando la justicia es teledirigida por el poder establecido, hacen y deshacen a su antojo buscando una salida, esperando a que el olvido sepulte las atrocidades. De hecho en el prólogo vemos con dos ejemplos muy explicativos, lo que significa vivir con un cargo de conciencia muy difícil de llevar, imposible de olvidar. Poco a poco las piezas van encajando en el puzzle, el autor nos permite vislumbrar lo ocurrido, siendo explícito, sin rodeos.

A la conclusión del cómic se te queda la sensación de haber destripado una obra de arte, narrativa y diseños perfectos. No será fácil olvidar al médico con su cuchillo y esa cara de asesino macabro que ha perdido la noción de la realidad y vive su doctrina particular. Los dos pasajes más interesantes y que me han llamado la atención son la descripción minuciosa de Londres y el momento de la muerte del asesino, o mejor dicho, la mano ejecutora de los asesinos. El primero es un viaje fantasmagórico a bordo de un carruaje siniestro que recorre las calles con su halo de misterio y con dos seres salidos del infierno. A través de estas imágenes vives la ciudad y su época, la sientes tan cercana que el escalofriante relato del protagonista te traspasa como si todo ocurriera a escasos centímetros de tu nariz. Literalmente así es, el cómic es una ventana a ese lugar y las palabras que encontramos son la historia del lugar, desde el inicio de los tiempos. Aprovechando la situación conoceremos la doctrina de los masones y su particular visión de las cosas. El segundo momento que rescato es el segundo antes de la muerte del asesino, ese instante en que dicen que la vida pasa ante ti en un suspiro como si de una película se tratara. El desenlace ofrece un giro místico, lleno de drama y poesía nos muestra la esencia misma del mal. Aparecen distintas épocas y lugares con un punto en común, la maldad, como si el espíritu del demonio rodeara e influenciara a la humanidad, de hecho es algo que viene en pack con los hombres, qué es la sociedad que hemos montado sin el mal, la verdad es que no lo sé, pero seguramente no se trataría de nuestro mundo.

Si estás acostumbrado a las imágenes crueles de los telediarios, ahora tienes una nueva salida, puedes ver en clave de ficción el reflejo de la más cruel realidad en una obra imprescindible, inolvidable y con un ambiente mítico.

Watchmen


Entre 1986 y 1987 se publicaron los doce capítulos que más tarde se reunieron en un tomo con el nombre de Watchmen. Este ambicioso proyecto del guionista Alan Moore y el dibujante Dave Gibbons irrumpió con fuerza en el mundo del cómic, coleccionando un buen número de premios y dejando a la posteridad, un estilo muy personal y original de contar los acontecimientos. La narración no es nada lineal ni predecible, encontramos unos sucesos contados desde varias perspectivas y todos ellos situados en el marco de un mundo en continuo conflicto. Fechado en 1985, se avecina una más que probable guerra nuclear entre las dos superpotencias mundiales, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Estéticamente recuerda a una película de cine negro, en una Nueva York bastante deprimida y en la que sus habitantes asisten con pesimismo al que suponen el fin del mundo. Entre todo este barullo tenemos a los protagonistas, unos hombres y mujeres que han decidido, a imagen y semejanza de los superhéroes de los cómics, impartir la justicia que ellos creen necesaria. Estos seres ocultan su verdadera identidad bajo un disfraz, así patrullarán sin descanso y velarán por la paz. Este grupo no es sino la continuación de otros pioneros en el asunto, alguno, de hecho, ha heredado el envoltorio de su ídolo. Cada capítulo nos destripará a un personaje, sabremos su historia y como ha llegado a convertirse en un justiciero enmascarado. Además nos introduciremos en su forma de pensar y conoceremos sus miedos y virtudes, sabremos de qué pie cojean y como afrontan los acontecimientos que atormentan a la humanidad. Aparte de esta función meramente descriptiva, el autor va avanzando sutilmente en la trama, que da comienzo con el intrigante asesinato de uno de los héroes con métodos más discutibles. A menudo nos podemos encontrar con flash backs que nos aclararán puntualmente ciertos asuntos que se nos puedan escapar por la densidad de los hechos. En cada capítulo tenemos incluída una buena dosis de intriga y un argumento que mantendrá el interés y la tensión en todo momento, acompañado de un dibujo sobrio y de una composición sumamente interesante. Eso es lo más importante en el diseño de las viñetas, como es capaz de componer con un buen gusto y un saber hacer impresionante, a través de detalles que ganan partido al realismo, del que tampoco carece en absoluto. Ese aspecto, unido a la habilidad con la que el guión nos conduce a través de la historia, es lo que hace a la obra brillante e innovadora, mostrándose irónica y transgresora. No solo los protagonistas tienen interés, con su ideología y sus actos, aparte tenemos un rico elenco de secundarios que se van haciendo un hueco poco a poco, dando una riqueza importante, a la vez que un punto de vista muy particular. Conoceremos el parecer de unos detectives, el martirio emocional sufrido por el psicólogo que tratará de navegar a través de los pensamientos de uno de los héroes enmascarados, también conoceremos sus problemas conyugales, seguiremos atentamente las diferencias entre una pareja de lesbianas y sabremos como va el mundo a través de un par de personajes que yo definiría como imprescindibles. Se trata del kiosquero que reparte y se empapa de la prensa, conoce todas las tendencias ideológicas y no para de dar su opinión aunque nadie le pregunte. A su lado se encuentra siempre, sentado, un chico sin parar de leer un cómic de piratas que narra una aventura espeluznante que mantiene un peligroso paralelismo con la realidad. Es curioso como a pesar de permanecer horas y horas tan cerca, no conocen ni siquiera sus respectivos nombres. Como si de un castillo de fuegos artificiales se tratara, podemos distinguir algunos puntos álgidos, como el capítulo en el que conocemos en profundidad al llamado Doctor Manhatan, un hombre victima de un accidente a través del cual adquiere unos poderes tales que desencadena el aumento de las tensiones entre americanos y soviéticos, ya que la balanza se desnivela peligrosamente hacia el costado yanqui. Sagaces saltos de tiempo llenos de filosofía y de su particular manera de permanecer impasible ante los acontecimientos, volverán loca a su pareja, la también heroína, Espectro de Seda. La mujer acabará abandonando a ese personaje tan especial. Este partirá a Marte donde seguirá jugando con el tiempo. Precisamente a raíz de esa ruptura nace una nueva relación, la mujer encontrará compañía en Búho Nocturno y poco a poco el cariño se convertirá en algo más. Rorschach será otro de los héroes, con una estética más marginal, sin tanta floritura, tendrá una actitud más callejera y oscura. El llamado Comediante será el superhéroe más discutido, procedente de la vieja guardia, por su particular forma de actuar también será el más odiado y encontrará su sitio realizando trabajos sucios para el gobierno. Realmente lo que encontramos no son superhéroes todopoderosos capaces de hacer el bien con solo mover un dedo, aquí tenemos más bien antihéroes, venidos a menos y avergonzados, en la mayoría de casos, de su pasado. Por último tenemos al conocido como el hombre más inteligente de la Tierra, Ozimandias, que tramará en la sombra un nuevo orden mundial. Mientras, la vida continúa en una Nueva York cada vez más convencida de la llegada del juicio final. Está dibujada de una manera muy especial con todos esos detalles decadentes de las grandes urbes llenas de gente, pesimismo y contaminación. Ese aspecto decadente se mezcla con un romanticismo muy genuino ganado a través de los años y que esta representado magníficamente en el detalle del grafiti de la sombra de los dos enamorados besándose. Pero ya hay alguien que ha decidido el destino de la ciudad, como ocurrió en Hiroshima, las víctimas inocentes servirán de justificación para conseguir un fin, en este caso la paz mundial. La diferencia esta en que al suceder la catástrofe en la Meca del mundo occidental, Nueva York, parece más cercana y trágica. No parecen contar lo mismo las víctimas del lejano oriente que las de la ciudad más influyente del planeta. Al concluir con las cuatrocientas páginas de la novela gráfica, hay una cosa que no te atrapará, será la indiferencia. La reflexión será inevitable, compararás cada punto de vista con el tuyo propio y te darás cuenta que incluso los tuyos son más que discutibles. Es muy complicado juzgar, es imposible ser parcial cuando los acontecimientos te desbordan. De todos modos siempre viene bien un poco de autocrítica, ver como tenemos, o tienen, montado el mundo, espero que aquí esté todo más dramatizado por el bien de la obra, pero ¿quién sabe?, nada está en nuestras manos cuando alguien nos vigila, pero ¿quién vigila a los vigilantes?

Superman: Las historias de Alan Moore


Este tomo nos muestra una colección de tres relatos de Alan Moore. Ninguno esta relacionado entre sí, pero tienen algo en común, vemos al hombre más poderoso del mundo a merced de este hábil guionista. Encontramos al héroe contra las cuerdas desde el principio, lo hace más frágil y vulnerable, necesitando ayuda externa para vencer sus problemas. Las tres historias nos presentan un Superman de carne y hueso, con un torrente de sentimientos que lo atormentan y en algún momento totalmente deprimido y derrotado.

El cómic comienza con “El hombre que lo tenía todo” que cuenta con Dave Gibbons en el dibujo. Para mi es el más interesante, donde observamos como sería todo de no haber sucedido la trágica destrucción de su planeta natal. El devenir de la historia hubiera sido totalmente distinto, tenemos a nuestro personaje con otra familia y una vida bastante idealizada. Pero esto no es más que un sueño, una fantasía irreal producida por una planta maligna que se pega a su pecho dejándole en fuera de juego, como si de una droga se tratase. Es el momento en el que hay más carga emocional, cuando al fin es rescatado de ese vil vegetal siniestro. A pesar de no ser más que una ilusión, es muy bueno el momento en que se despide de su hipotético hijo, tal vez el mejor de la obra, con esas manos que se separan poco a poco mientras todo se hace borroso en la mente de Superman.

A continuación llega “¿Qué le sucedió al hombre del mañana?” en la que podemos ver a Alan Moore mano a mano con Curt Swan y George Pérez. De las tres, ésta es la más densa y difícil de seguir. Para disfrutarla de verdad es imprescindible conocer en profundidad la historia de Superman. El autor intentará recopilar todos los personajes característicos de la saga, tanto villanos como superhéroes. Son tantas las caras y los comentarios de gente de tantas épocas distintas, que pierdes la noción de los hechos. Todo gira en torno de la misteriosa desaparición de Superman, o tal vez su supuesta muerte. El kryptoniano esta destrozado moralmente, ha incumplido uno de sus principales mandamientos, el de “no matarás”. Es curioso, por otro lado como se nos presenta el relato, a través de una entrevista realizada a Lois por un periodista novato del Daily Plantet. También conocemos al segundo marido de la ex periodista, un hombre que nos es algo familiar.

La tercera en discordia es “Superman y la Cosa del pantano” acompañado de Rick Veitch. Es la más entrañable, posee un encanto especial. Un hongo encontrado en un meteorito produce en el héroe una debilidad tan profunda que se ve perdido y entregado a la muerte. Entre dolores, fatiga y alucinaciones vemos como penetra en un mundo místico, en una selva antediluviana llena de seres extinguidos hace millones de años. Vagando perdido y desauciado el bueno de Clark se encuentra con un monstruoso personaje de mirada noble, la Cosas del pantano. Advertimos como un ser tan abominable posee una condición tan noble e intentará ayudar al superhéroe venido a menos. La historia es enternecedora y sabe conjugar muy bien a estos dos seres tan distintos físicamente, trasmitiendo una mágia especial en ese entorno de fábula.

En definitiva, con esta obra comprobamos quien es el que manda en todo este mundo, aquí el que corta el bacalao es Alan Moore, tiene a sus personajes donde le interesa y en las condiciones que le parece para crear la historia a su imagen y semejanza. Da igual el carisma que arrastren sus personajes a lo largo de los años, aquí es el que maneja los hilos.

V de Vendetta


Dentro de un mundo ficticio situado en una hipotética Inglaterra de finales de los noventa, Alan Moore nos muestra un planeta desolado tras la tercera guerra mundial. Nos plantea un estado basado en nuestro pasado reciente, la invasión nazi de Europa. Esta vez, tras el caos de la guerra, un régimen autoritario y policial se instaurará en Inglaterra. Desde ese preciso momento todo estará controlado por la persona a la que llaman Destino. Cada ciudadano será vigilado, todos sus gestos quedarán grabados por una cámara y sus conversaciones serán conocidas a través de micrófonos. En esta sociedad cuadriculada la sumisión reina de un modo preocupante. Mientras tanto en las altas esferas, los miembros con poder conspiran y vemos como todo esta podrido. Dentro de este teatro lamentable aparece un personaje que hará despertar las mentes adormecidas, se trata de V, un terrorista romántico, defensor de unos ideales de justicia olvidados hace tiempo. Pronto se convertirá en el principal objetivo del gobierno, lo ven como una seria amenaza para su privilegiada posición. Este mítico personaje será un desconocido, un ser que oculta su rostro tras una máscara, y como dice en alguna ocasión, detrás de ella no hay una persona, hay una idea. La historia esta dividida en tres partes, además tenemos capítulos cortos. Cada capítulo supone una pequeña historia, llena de intensidad y la filosofía particular de V. Pretende destruir el actual sistema y sobre sus ruinas empezar a construir el futuro, en el que la libertad sea fundamental y que dentro de esa libertad se pueda conseguir un orden bajo el cual nadie pueda ejercer su poder sobre los demás. Parece una utopía, es prácticamente imposible conociendo la esencia del ser humano, de ahí ese romanticismo que parece sacado de otra época. Habla sin tapujos de anarquía, una anarquía bien entendida, sin energúmenos violentos que aprovechen la situación, un nuevo orden que solo puede ser representado en un cómic, pues en la realidad es más que imposible. Así, reflexión tras reflexión va transcurriendo la historia, con un ritmo constante, lleno de metáforas, desde el punto de vista de un idealista soñador, un justiciero en plena cruzada contra el destino. El guión es francamente bueno, te despierta los sentidos, además que los personajes son muy personales, cada uno esta hecho a si mismo, unos se dejan llevar por la corriente, el protagonista, por su parte, se rebela y luchará. No pedirá que la gente le acompañe, simplemente les despertará de una pesadilla e intentará sacarles de la prisión en la que viven. El guión esta muy bien acompañado del dibujo de David Lloyd, bastante realista y oscuro, sin escrúpulos y bastante explícito. Saca partido de cada viñeta y de cada personaje, mostrando sus emociones de una manera eficaz. El ritmo es bastante uniforme, siempre con una tensión muy marcada, aún así vemos momentos en los que la emoción se desborda y los transgresores hechos impactan, como los asesinatos de la gente que estuvo en el campo de reasentamiento, uno a uno van cayendo y acompañando a cada muerte una rosa. Luego tenemos el impresionante capítulo en que habla con la estatua que representa a la justicia, se sincera con la que denominaba antigua amante, justo antes de hacerla estallar. Y como no, uno de los puntos más transgresores y especiales, cuando relata la vida de Valerie, una mujer que prefirió morir antes que perder su dignidad. Y por fin llega el final, un final dramático para nuestro romántico salvador, muere la persona, pero no sus ideas.